El municipio de Muras, caso de éxito de integración rural de la energía eólica

El municipio de Muras, en la provincia de Lugo (Galicia), se alzó con el Premio Eolo a la Integración Rural de la Eólica en su décima edición por tratarse de una comarca modélica en lo que al desarrollo eólico se refiere. El jurado valoró que la implantación de la energía eólica en el territorio de Muras desde hace más de 20 años ha significado un gran impacto socioeconómico mediante la creación de empleo en la comarca, así como por programas de desarrollo local, promoción, ayudas, becas y servicios que incrementa el asentamiento de su población, bienestar social para sus habitantes y sostenibilidad en la zona.

En concreto, el ayuntamiento de Muras, tiene una superficie total de 163,13 km cuadrados y cuenta con tan sólo 614 habitantes. La potencia eólica instalada en esta localidad es de 485 MW repartidos en 15 parques eólicos y 381 aerogeneradores, desarrollados por las empresas Acciona, Endesa, HE del Arnoya SL, Iberdrola y Norvento. La potencia eólica total en la provincia de Lugo está representada por 1.736 MW con 73 parques eólicos. En Galicia es de 3.829,19 MW, siendo la tercera comunidad autónoma con más potencia eólica instalada en España.

En el año 1995 comenzó la construcción del primer parque eólico en esta zona – siendo Endesa su promotor – lo que para Muras fue toda una novedad, no habiendo otros parques eólicos en las localidades vecinas del entorno. Estas instalaciones han reflejado el importante desarrollo eólico en la zona, que ha contado siempre con la involucración y colaboración de autoridades municipales, vecinos y empresas participantes, defendiendo y apoyando los proyectos durante su desarrollo y estableciéndose una relación de mutua confianza.

Los parques eólicos en esta zona han supuesto un importante desarrollo económico y social para el municipio, así como la integración de un modelo energético sostenible con el aprovechamiento de los recursos naturales en el marco de una política de desarrollo sostenible local.

Muras, antes de la llegada de la eólica, basaba su economía en la agricultura y ganadería de subsistencia, con casi 3.000 habitantes a comienzos del siglo XX; y que en los años 50/60, la emigración tuvo especial relevancia, lo que, junto con el descenso de la natalidad, provocó que una gran cantidad de aldeas quedaran vacías. Como motor económico e industrial solo se contaba con una fábrica de productos plásticos del Grupo Ferro, que fue evolucionando y cambiando de producción, pero siempre dando empleo y desarrollo en la localidad.

Los proyectos eólicos en Muras han favorecido el impulso y la creación de empleo en esta zona despoblada dentro de la denominada ‘España vaciada’. En la actualidad los empleos directos de habitantes de la propia localidad son una decena y unos 40 empleos adicionales para habitantes de alrededor. Estos empleos fueron considerables durante los años de construcción, siendo muchos de los vecinos contratados por las empresas auxiliares que llevaron a cabo la obra civil de los proyectos, y que, por otra parte, también se vieron beneficiados por la venta o alquiler de los terrenos necesarios para el desarrollo de estas estructuras y de sus accesos. De igual manera, a lo largo de los años y hasta la actualidad, el sector de hostelería y restauración local ha incrementado su negocio por la demanda de servicio de los trabajadores de montaje y mantenimiento de estos parques.

Además, la implantación de la eólica en Muras ha supuesto un incremento de recursos para afrontar proyectos que permiten generar nuevos ingresos a sus habitantes y dotar de alternativas de futuro a sus vecinos. En 2018, el PIB fue el segundo más alto de la provincia. Más del 50% de los recursos municipales provienen de este sector, bien sea por el Impuesto de Actividades Económicas, el IBI de características especiales, o subvenciones autonómicas como el Fondo de Compensación Ambiental. Estos ingresos en el Ayuntamiento fueron y son reinvertidos en el desarrollo de actuaciones de interés comunitario que mejoran la calidad de vida de los vecinos, tales como ayudas para el pago de la factura de la luz desde 2017 (el coste de estas ayudas llegan hasta los 77.000 euros en el presupuesto); ayudas a la natalidad, bonos y medidas de conciliación para fomentar la permanencia en el municipio; inversiones relacionadas con la sostenibilidad energética (instalación de energías renovables para servicios públicos, adquisición de vehículos eléctricos, instalación de puntos de recarga); mejora de prestaciones sociales; rehabilitación y mejora de infraestructuras municipales y acondicionamiento urbano general; como por ejemplo dotar a las parroquias y barrios de una infraestructura tan básica como es la red de suministro de agua potabilizada a todos los vecinos y adecuación a la normativa de las ya existentes, así como la reconversión de antiguas escuelas en locales sociales o de edificios municipales en centros de interpretación de la naturaleza, espacios para autocaravanas u observatorios del cielo y las estrellas, alcanzando recientemente la consideración de Ayuntamiento Starlight, al estar exento de contaminación lumínica, entre otras acciones.